Crónica de un “paseíto”

Todo empezó con un “Motoret, ¿nos vamos a hacerle una visita a Busa07?” “Er… vale”

El miércoles 7 de julio de 2010 volví a disfrutar de un día de moto espectacular, de los que se recuerdan para siempre. Nada me pudo detener: ni la alerta por ola de calor, ni mi repentina indisposición digestiva nada más levantarme (que por momentos pintó francamente mal)… nada impidió que disfrutara del magnífico día, diríase que tan bueno que uno duda de si aquello de “la perfección no existe” será realmente cierto.

La propuesta nació de Motero Lucas (¡cómo no!). Desde hacía tiempo planeábamos hacer una jornada completa de moto, una salida de las de varios cientos de kilómetros (con el “varios” en cifra alta), y un feliz día se planteó que la ruta podía ser hacia cualquier dirección, pues yo no tenía preferencias. Así que habló con Busa07, un gran compañero al que yo no conocía personalmente pero Lucas sí y finalmente calamos nuestras brújulas al norte, a la conquista de Agramunt. Esta fue la ruta de ida prevista y recorrida:

Salí de mi garaje a las 6:00, tras conseguir una precaria pero evidente estabilización de mi cuerpo. A las 6:45 llegaba a casa de Lucas, que ya tenía la Hayabusa en la calle, preparada para la “juerga”.

Salimos a eso de las 7:15 (bebí agua para hidratarme y organicé el equipaje de ambos en mi sobredepósito) y desde la misma puerta empezamos a tomar curvas. Y esto fue una absoluta constante en todo el viaje. El ritmo era el ideal para largas kilometradas: lo suficientemente vivo para ser divertido y lo suficientemente tranquilo para no ser agotador.

Puerto de Querol, Morella, Monroyo, Valderrobres, Calaceite… una auténtica orgía de curvas y más curvas, con buen asfalto, poco tráfico y una muy buena rueda a la que seguir. Fueron tres horas y media casi ininterrumpidas (sólo por el necesario repostaje) de disfrute total. De pronto, justo antes de llegar a Flix, un motero en sentido contrario nos saludó con mucha efusividad.

Inmediatamente reconocí una Hayabusa negra, así que supuse que sería Busa07 que había decidido salir a nuestro encuentro, en lugar de quedarse esperando en el lugar acordado. ¡Bien por él!. Le hice señales a Lucas para que se detenga y se lo dije. A él no le había dado tiempo a darse cuenta de la moto que llevaba el que nos saludaba, así que esperamos. Y al poco apareció Busa07. Saludos, algún abrazo, y nos ponemos en marcha para pasar el trámite de los alrededores de Lérida y parar a tomar algo en Camarasa.

Llegados al sitio elegido por Busa07 para descansar se producen las presentaciones en condiciones (sin casco y tal), y tras un refrigerio y algo sólido que echar al cuerpo, arrancamos de nuevo para recorrer la ruta que Busa07 había preparado. Estando ya a los pies de los Pirineos, es fácil imaginar que la ruta fue… ¡impresionante!

Camarasa – Tremp por la C-13, bordeando el río Segre, fue el tramo que más me gustó. Es impresionante rodar entre paredes de roca, el bravo Segre al costado, y ganar cota con las bonitas vistas. Pirineo en estado puro. Fue un tramo que no recorrí en mi reciente viaje a Andorra y que me alegré mucho de disfrutar. Totalmente recomendable.

A la salida de Tremp nos llevamos el sustito del día, cuando en plena curva, camuflada por la sombra de un árbol, nos esperaba una resbaladiza mancha de algo que no llegamos a identificar. A Busa07 (en cabeza) y a mí se nos fueron las dos ruedas (a cada uno las suyas), afortunadamente sin consecuencias. Lucas no se vió afectado, pues dijo que vió la mancha (Busa07 y yo sostenemos que lo que vió fue nuestras dos motos patinando, pero bueno…)

Tremp – Isona por la C-1412 sí era conocido de mi último viaje a Andorra, incluso el barecito orilla carretera de Vilamitjana donde Robster (Kike) y yo paramos a darnos un descanso. Evidentemente no fue el caso en esta ocasión.

Isona – Ponts por la C-1412b guarda un trazado muy divertido, con mención especial a los últimos 22 km hasta Ponts por sus constantes curvas de todo tipo y su asfalto impecable (como es habitual en la zona). Este último tramo lo recorrí en cabeza, disfrutando en el descubrimiento de cada una de sus curvas. Me lo pasé como un niño el día de Reyes.

Ponts – Artesa de Segre – Agramunt por la C-14 nos llevó a casa de nuestros anfitriones, Busa07 y Eva. Abusando de la hospitalidad de ambos, nos dimos una reparadora ducha antes de disfrutar (quien pudo) de una riquísima barbacoa en la que lo peor fue que mi estómago no me permitió degustar todos aquellos manjares. Embutido, brochetas, chuletas… todo un despliegue que, además y tengo que decirlo, estuvo soberbiamente preparado por el chef Busa07. La verdad es que su idea de comer en casa fue todo un acierto.

Allí fue donde tuve el segundo momento (cronológicamente hablando) culminante del día. Tras haber conocido a Busa07, llegaba el turno de Eva, la motera de la casa. Y qué decir… que como me pasó con nuestro guía local, desde el primer momento me sentí a gusto con la anfitriona. Ni que decir tiene que la comida, en compañía de ambos, fue lo mejor del día. Y no lo digo por decir, porque la camaradería que se llega a vivir en esta afición que es el motociclismo, cuando se encuentra en toda su magnitud, grandiosa y sincera, es algo que te reconcilia con el mundo. Y yo la encontré en Agramunt.

Pero todo lo bueno se acaba, y tras una prolongada sobremesa hablando de lo divino y de lo humano, con mucho dolor de corazón, llegó la hora de partir. Salimos de casa de Busa07, muy agradecidos por el trato recibido, pasadas las 19:00.

Pudiera parecer que el camino de vuelta se haría largo… pero nada más lejos de la realidad. Lucas, en cabeza como suele ser habitual cuando rodamos juntos, y más desde mi regreso tras mi lesión de rodilla, marcó un ritmo de crucero impecable, exactamente igual que a la ida: divertido pero no exigente. Los kilómetros caían uno tras otro inexorablemente, siendo disfrutados al máximo. El camino de vuelta fue el mismo que el de ida salvo por la variante de Ares del Maestre en lugar del Puerto de Querol, y es que rodar constantemente por carreteras de buen asfalto y curvas es el mejor camino que un motero puede buscar para viajar. Esta fue la ruta de regreso:

El regreso transcurrió sin ningún problema, con tramos realmente “rumbosos”. Para que os hagáis una idea, ni siquiera los últimos 80 km de autovía se me hicieron pesados (contra lo que me suele ocurrir habitualmente). Tal era la felicidad por lo recorrido y disfrutado.

Cuando paré el motor en el garaje, el cuentakilómetros parcial totalizaba 930 km. Había salido a las 6:00 y había llegado a las 23:30. Y podría seguir dando cifras que seguirían apuntando a lo mismo: el miércoles fue un día increíble, para recordar y guardar en mi memoria motera permanente. Y si los kilómetros, las curvas y los trazados recorridos contribuyeron a ello, no lo hicieron ni de lejos en la misma medida que la compañía de la que disfruté.

Firmado: un motero feliz.

P.D.: Esto no puede seguir así. Monté un neumático trasero nuevo el viernes 2 (cinco días antes de lo que os relato) y ya lleva… ¡1.300 km!. Creo que voy a comprar acciones de Bridgestone.

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Acerca de Xavi (Motoret)

Una frase escuchada en un spot publicitario: "Cuando naces, todo el mundo ríe y tú lloras; ve y vive tu vida de forma que cuando mueras, tú sonrías y los demás lloren". Ver todas las entradas de Xavi (Motoret)

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