Presentación del Dragón Negro

Llegó el momento de presentaros a mi Dragón Negro.

En el momento de la compra, llevaba más de un año detrás de una Suzuki DL650 V-Strom: objetivamente es una moto excepcional. La pude probar durante casi dos horas, tiempo en el que me sorprendió la vigorosidad de su motor, mucho más allá de la potencia declarada, su comodidad, su comportamiento… pero la verdad es que esa iba a ser una compra 100% cerebral, ya que estéticamente no me gustaba lo más mínimo.

Finalmente decidí hacer caso a los sabios que dicen que una moto se elige con el corazón, me fui al concesionario Kawasaki a ver la Z750S, y salí de allí con la decisión tomada, aunque me diera aún unos estériles días de reflexión. Y poco después me entregaban mi Z. Es posible que sea un bicho raro, pero debéis creerme cuando os digo que esta sencilla máquina de poco más de siete mil euros era la moto que estéticamente más me gustaba del mercado. Evidentemente tiene detalles a mejorar, pero hasta eso era bueno, pues me daba la oportunidad de ir personalizándola.

La verdad es que es una máquina sorprendente. Cuando uno adquiere una moto de las que se ha dado en llamar “lógicas” (calificativo que a mí no me gusta, porque parece que éstas sean las únicas que lo son, cuando no es cierto), uno espera encontrarse con un compromiso. Un compromiso entre deportividad y turismo, ciudad y carretera, corto y largo recorrido, etc., de forma que uno se imagina que una de estas motos nunca puede llegar a levantar una verdadera pasión, sentimiento reservado a las elecciones hechas con la misma pasión por bandera. Uno espera un resultado tibio, un “no está mal”.

Pues nada más lejos de la realidad. Esta moto ha sido capaz de conquistar mi cabeza y mi pasión mucho después de que su estética lo hiciera con mi corazón. Para mí, simple mortal sobre una moto, lejos de la destreza de pilotos e incluso de usuarios que podríamos llamar “avanzados”, esta Kawasaki me hace disfrutar en mis salidas moteras, me ha llevado a viajes de miles de kilómetros con total comodidad y satisfacción e incluso me ha hecho gritar de la emoción en un terreno a priori no muy propicio para ella: los circuitos.

Todavía sonrío cuando recuerdo a cierto piloto de CB600F Hornet, que un día en que yo aún estaba en rodaje con mi Z, al llegar al almuerzo, me dijo “hoy sí que la has pasado de revoluciones, ¿eh?”. Me sorprendió, contestándole que había respetado escrupulosamente y en todo momento el rango máximo que correspondía a la fase del rodaje en la que se encontraba la moto. Y es que para igualar la respuesta en bajos y medios de mis 750cc, él debía bajar marchas. Esa fue la primera muestra de lo que llevaba entre las manos.

Todavía sonrío cuando recuerdo el viaje del verano pasado (por poner el más cercano en el tiempo), esos tres mil setecientos kilómetros recorridos por carreteras nacionales y secundarias (la autovía no creo que sobrepasara en mucho los doscientos kilómetros), por todo el norte, desde el Pirineo oscense hasta las provincias gallegas más orientales, donde se mostró una verdadera devoradora de curvas y distancias.

Aún recuerdo con emoción el día que en unos Rehm Racedays, en el circuito de Albacete, mi Z totalmente de serie me clasificó para la carrera del domingo en la categoría de 750cc… entre un ejército de GSX-R750 y ZX-6R 636.

Recuerdo que llevé la moto a la primera revisión al conce oficial, de donde por cierto salió, Máquina Motors Valencia. Al ir a recogerla, entré al inmenso taller lleno de motos, sobretodo de las marcas de las que son conce oficial, claro: Kawasaki, Honda y Ducati… así que imaginaos las preciosidades que había por allí. Mientras esperaba, me entretuve piponeando: fantásticas Ninja, un par de novísimas Fireblade (del modelo anterior, del bonito), alguna VFR800, una Ducati 996, otra 999 hasta las trancas de extras (por cierto, propiedad de un italiano del Alinghi, a la postre vencedor de la Copa del América)… bueno, una orgía de bellezas mecánicas. Entonces, apareció un meca empujando mi Dragón Negro entre toda aquella pléyade de impresionantes máquinas… y de repente, la miré, el universo empezó a girar alrededor de su negra piel, e imagino que con cara del que acaba de perder su virginidad, sentí que tenía la moto más bonita de todas las que allí había. Hasta ese punto me gusta mi Dragón.

En conclusión, aunque admiro muchas otras motos, e incluso pruebo alguna cuando se me brinda una buena ocasión, casi cuatro años después de que nuestros caminos se cruzaran, sigo profundamente enamorado de esta máquina que me ha demostrado valer mucho más de lo que cuesta, y aunque todos los días quisiera comprarme nuevas motos, al enfrentarme a la evidencia siempre les encuentro, a una inmensa mayoría, más carencias que ventajas con respecto a mi fiel Dragón.

Tal vez los que disfrutéis de alguna máquina poco conocida y menos entendida, pero seais absolutamente conscientes de sus tremendas virtudes, sepáis lo que quiero decir. Cuando alguien me pregunta “¿pero cómo puedes decir que tu modesta Z es una de las mejores máquinas del mercado?”, siempre contesto “si te lo tengo que explicar, no lo vas a entender”

Aquí os dejo unas fotos de mi máquina favorita:

Foto de DNI del Dragón Negro

Una de las perspectivas que más me gusta de ella

Contra viento y marea

 

¡Qué preciosidad!

Un equipo bien compenetrado

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Acerca de Xavi (Motoret)

Una frase escuchada en un spot publicitario: "Cuando naces, todo el mundo ríe y tú lloras; ve y vive tu vida de forma que cuando mueras, tú sonrías y los demás lloren". Ver todas las entradas de Xavi (Motoret)

2 responses to “Presentación del Dragón Negro

  • PoluxCriville

    Está más que claro que, aunque los demás la vean como “horrorosa”, si a ti te gusta, qué más dará lo que digan los demás. Y como veo que eres amigo el refranero popular: “Ande yo caliente, ríame de la gente…” 😉

    Enhorabuena por tu blog, y por tu máquina Aunque llegue un pelín tarde pero como sigues enamorado puesss… 😉

    V’sSs DoradaSsS

    PóluxCrivillé

    • Xavi (Motoret)

      Siempre digo que no hay moto mala ni fea, porque todas tienen alguien que las ama. ¡Si a todos nos gustara lo mismo, éste sería un mundo terriblemente aburrido!.Sí soy muy amigo del refranero, tan vasto y sabio 😉

      Gracias, no llegas en absoluto tarde. Me alegro que me hayas encontrado, pues ello me ha permitido conocer tu propio blog, el cual me ha parecido más que interesante en un primer vistazo. Nos leemos en cualquiera de los dos 🙂

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